Adiós
2002

Adiós 2002. "Año de integración? "Año de desintegración? Por un lado
España adopta el Euro, por otro se disputa con sus vecinos.
Enero 2002. España ocupa la presidencia de la Unión Europea a la
introducción del euro como moneda única. Los españoles tienen hasta
finales de febrero para gastar sus pesetas o tendrían que convertirlas
en el banco. ¡Muchos prefirieron gastarlas!
En abril el Real Madrid ganó el título de "Rey de Europa", al vencer
2 a 1 al Bayer Leverkusen y se convirtió por novena vez Campeón
de Europa, algo jamás logrado por ningún otro club.
Y luego empezó la locura del verano:
Junio vio la Cumbre Europea en Sevilla, donde los jefes de gobierno
contemplaban cerrar las fronteras hacia el exterior. La población
protestaba en las calles. En julio el ejército español ocupó la
isla del Perejil, islote del tamaño de un campo de fútbol a 200
metros de la costa marroquí. El movimiento Vasco recurrió al terrorismo
para reclamar su independencia.
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Lo más extraño de todo ocurrió en Barcelona. En la temporada más
calurosa del año (en teoría), cayó lluvia, que, combinada con el
frío insólito, se convirtió en granizo. En pleno verano los meteorólogos
anunciaron nieve por debajo de los 2.000 metros y varios días sin
calor. Parece que el culpable era anticiclón de las Azores, que
se había movido este año al centro del océano Atlántico.
El otoño no aseguraba el retorno a la normalidad. El gobierno encontró
imposible seguir negociando con el movimiento Vasco tras los actos
de terrorismo del verano. Las negociaciones con Gran Bretaña parecieron
naufragarse sobre el "No" contundente de la población gibraltareña
en el referéndum. Y ocurrió un naufragio de verdad: El Prestige.
Se amenazaba un desastre ecológico con miles de toneladas de petróleo
vertidas al mar, pero los gobiernos se dedicaron a echarse mutuamente
la culpa.
"Vivimos o no vivimos en una Europa unida, donde se defienden los
derechos del ciudadano y con la cooperación internacional progresamos
hacia un futuro mejor? Hemos hecho buen trecho del camino, pero
muchas veces al ritmo de dos pasos para adelante y un paso por atrás.
El único que no se para es el tiempo: Adiós 2002. 
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